Capítulo 9: De cómo Josep Ramoneda, tratando torpemente de promocionar los estudios de Humanidades, consigue demostrar que estas, en realidad, no sirven para nada.

El 12 de septiembre de 2018, en la conferencia inaugural del curso académico 2018-2019 de una universidad española, Josep Ramoneda habla a los alumnos de primer año de la Facultad de Letras y les dice que, sin las Humanidades:

1-. No podrán seguir creando sentido.
2-. Permitirán que les escondan la complejidad de la realidad.
3-. Serán incapaces de acercar su experiencia individual a las otras personas porque desconocerán las Artes y la Literatura, que son los aperos imprescindibles para conseguirlo.
4-. No serán capaces de recuperar y reconocer el sentido trágico de la vida.
5-. No recuperarán su condición de seres humanos. Esta capacidad de recuperación, dice Ramoneda, no nos la pueden dar las ciencias naturales.
6-. No tendrán perspectiva para observar las cosas.
7-. Convertirán en novedad aquello que no lo es.
8-. No serán capaces de proteger los espacios de silencio y de pausa.
9-. Se les morirá la desconfianza porque no serán capaces de mantenerla viva, no serán capaces de preguntarse el porqué de las cosas.
10-. No sabrán que todo es falsable.
11-. No sabrán desmontar el fantasma del mercado.
12-. No sabrán evitar que los propietarios de los servidores de red los dominen.
13-. No sabrán escaparse a la matematización.
14-. No sabrán salir de la simplificación propia de la ciencia, no sabrán comprender la complejidad de la experiencia humana.
15-. No serán capaces de desmontar falacias.
16-. No sabrán darle el valor justo a cada palabra.
17.- No sabrán deshacerse del homo aeconomicus en el que nos han convertido.
 

Esto es lo que, según Ramoneda, acontecerá a aquellos que no estudien Humanidades.

Hay que pensar, por tanto, que, si estos son los conocimientos propios de un supuesto campo de las Humanidades, quienes no reciban formación en este campo, no obtendrán este saber y, en consecuencia, serán unos ineptos, unos autómatas, unos matematizadores (signifique esto lo que signifique [¡qué obsesión contra las matemáticas!]), unas personas que no sabrán gobernarse, de hecho, no serán personas porque no sabrán cómo recuperar la condición de seres humanos que Ramoneda da a entender que han perdido.

Y así, con esta cháchara infecta, con esta retórica de baratillo, con esta desolación, consideró Ramoneda -y suponemos que lo consideraron, también, las autoridades universitarias que lo contrataron- que estaba incentivando las ganas de estudiar y la vocación humanística de los estudiantes de primer año de la Facultad de Letras.

2 comentarios en “Capítulo 9: De cómo Josep Ramoneda, tratando torpemente de promocionar los estudios de Humanidades, consigue demostrar que estas, en realidad, no sirven para nada.”

    • En primer lugar, gracias por participar en estos comentarios; aprovecho para informarte que los voy a cerrar por una cuestión de gestión: os invito a todos a hacer vuestras aportaciones en nuestra página de Facebook.

      Creo que en algún punto sí he incurrido en esa falacia que apuntas pero no creo que el conjunto ni mucho menos pueda reducirse a ella. Agradezco, de todos modos, tu crítica.

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