Capítulo 4: ¿Existe Emma Bovary? La Teoría de la Ficción de la CRL

La ficción ni es irreal, ni es inexistentem ni es falsa.

La cuestión de la ficción ha generado desde Aristóteles -que fue el primero en tratarla desde la Teoría de la Literatura, concretamente desde su Poética-, un gran número de equívocos, aporías e irracionalismos. Esto ha sido así, como leemos en la CRL, porque:

«Aristóteles buscó en la Poética una Historia, es decir, categorizó la Literatura como una Historia posible o ficticia, por oposición a una Historia real o verdadera, dejando a Occidente el legado de una eterna confusión epistemológica entre verdad y existencia y entre realidad y ficción».

CRL

Dicho de la forma más simple posible: la ficción se ha definido de muy distintas maneras pero, en términos generales, podíamos destacar las siguientes:

  • En primer lugar, se ha dicho que las ficciones no son reales, que , por un lado, está la realidad y, por otro, fuera de la realidad, está la ficción. Y aquí entra el concepto de verosimilitud: la ficción será más verosímil cuanto más se acerque a la realidad. El problema es que esta explicación de la ficción como algo irreal plantea la siguiente cuestión: si la ficción no es real, ¿dónde se sitúa?, ¿desde dónde se realiza su aproximación a lo real según los distintos grados de verosimilitud? La respuesta a estas preguntas nos obliga a acudir a la metafísica y a decir que, forzosamente, la ficción no forma parte de nuestra realidad. Y esto es una aberración, esto es un completo irracionalismo. La ficción no puede explicarse de este modo porque lo que un autor literario hace, construir ficciones, lo hace en la realidad y no puede hacerlo desde ningún otro lugar.
  • Otra forma de definir la ficción consiste en tratarla según el criterio de existencia. De este modo, se dice que las ficciones no existen, que si algo existe no es ficción. El problema que aquí se plantea es que este tipo de explicaciones nos fuerzan a tener que afirmar, irracionalmente, que, o bien los autores literarios, al construir sus ficciones, tratan lo inexistente, lo cual es inaceptable (¿cómo va a ser inexistente la materia con la que operas?), o bien que solo existe lo corpóreo, lo físico, lo cual privaría a los autores de manipular, de operar, con la ficción, pues esta no existiría.
  • La tercera aporía o absurdo al que se conducen quienes tratan de definir la ficción consiste en identificar que la realidad es verdad y que la ficción, por suponerla exterior o contraria a la realidad, diría una mentira: la realidad es verdadera, mientras que la ficción sería falsa. Distinción que negamos de pleno pues es del todo impertinente tratar la Literatura en términos de verdad o mentira. La Literatura es una realidad ontológica, no una ciencia categorial. La Geometría puede definir el término diámetro y allí cabrá hablar de verdades geométricas pero, si uno lee La colmena, allí no hay no voluntad, ni, en caso de haberla, habría tenido Camilo José Cela la capacidad de formular ninguna verdad. 

Pues bien, desde Aristóteles, desde hace veinticinco siglos, llevamos explicando la ficción según estas aporías: realidad e irrealidad, existencia y no existencia y verdad y mentira. Y el origen, como sostiene la CRL, radica en la distinción que Aristóteles hizo entre una Historia posible o ficticia y una Historia real o verdadera. Desde entonces, desde hace veinticinco siglos, hemos explotado esta diferencia incurriendo en las tres aporías que hemos señalado:

La ficción sería irreal, inexistente y falsa.

Este tipo de definiciones son simples paralogismos que nos conducen inexorablemente a las aporía, porque…

  • ¿Podemos manipular algo que es irreal? Y la respuesta es que no podemos.
  • ¿Podemos manipular algo que no existe? Y la respuesta vuelve a ser que no, que tampoco podemos.
  • ¿Y puede alguien decir en qué consiste el contenido de verdad de la realidad y por qué la ficción se sustrae a la condición de verdad? Y tampoco podremos, en este caso, explicarlo.

Luego es evidente que necesitamos contar con una definición de ficción, pues no podemos seguir operando con unos materiales que somos incapaces de definir. Y es esta una cuestión que afecta muy especialmente a nuestra actividad como profesores de Literatura.

En este capítulo tratamos esta cuestión y nos enfrentamos al reto de definir la condición ontológica de Emma bovary: ¿existe Emma?

13 comentarios en “Capítulo 4: ¿Existe Emma Bovary? La Teoría de la Ficción de la CRL”

  1. Gracias por su podcast, Ramón. Si me lo permite, quisiera recomendarle una cosa. Creo que es más fácil escuchar sus explicaciones a través de YouTube porque podemos retroceder y escuchar de nuevo la información.

    • También se puede hacer con el podcast. Dependerá, entiendo, del dispositivo. De todos modos, tenemos previsto colgar los archivos, también, en Youtube. Cuando lo hagamos, lo anunciaremos convenientemenete. Gracias por su observación.

  2. Gracias por el podcast. Excelente explicación de la ficción, su operatoriedad dentro de la obra literaria la hace real y por lo tanto parte integral de la realidad fuera de ella.

  3. Gracias por esta explicación. Creo que he entendido todo, aunque quisiera sintetizar lo que he entendido, por si no es correcta mi interpretación. Queda claro que Emma es un M2 creado por su autor, pero Emma, como tal persona fuera de la obra, no es M1. La ficción de la obra es lo que contiene M1, M2 y M3 y pir tanto tiene existencia, aunque su operatoriedad lo es únicamente en los límites de la obra. ¿Es correcta mi interpretación? Muchas gracias, Ramón. Tu explicación resulta muy didáctica. Un saludo.

    • La ficción no tiene M1. La obra literaria tiene una dimensión fisicalista (las tapas, las hojas del libro, la tinta, etc.), psicológica, el M2, (las construcciones del autor: la construcción de Emma) y unos contenidos lógicos (ideas). Esta es la realidad ontológica de la obra literaria. Emma solo es M2. ¿Existe? Sí. Pero solo como M2. Y su existencia se caracteriza por su falta de operatoriedad fuera de la estructura formal (libro, cuadro….) que la contiene. Esto significa que Emma solo «hace cosas» en la obra literaria que la contiene. Eso es todo.

    • La imaginación es el mecanismo de construcción de ficciones. Por eso, contra la miope dialéctica «razón vs. imaginación», desde la CRL se defiende que la imaginación es un acto sofisticadísimo de razón: «la imaginación, como el supuesto mito del inconsciente, es inconcebible al margen de la razón y de la inteligencia. Las obras de la imaginación ―y en particular las supuestamente más absurdas o irracionales― son siempre resultado de un racionalismo de diseño muy inteligente y muy sofisticado. La razón es una suerte de crisol en el que se funden y organizan los términos y relaciones con los que opera la imaginación». No es lo contrario a razón, sino su forma más lúdica y sofisticada. Por eso la ficción no es irracional. Si la imaginación se opusiera a razón, la literatura sería ininteligible.

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