Capítulo 2: ¿Lorca feminista? Una lectura de sus tragedias rurales

Continuamos la crítica literaria que hemos presentado en el capítulo 1

Recuerda que hemos visto los tres tipos de conflictos que pueden darse en una obra literaria:

  • Circular: hombre vs. hombre (La Numancia)
  • Angular: hombre vs. divinidad, trascendencia… (Edipo rey)
  • Radial: hombre vs. naturaleza (Bodas de sangre)

…Y nos hemos enfrentado a la crítica feminista, pues esta entiende que la naturaleza de las tragedias de Lorca es de signo circular (machismo, patriarcado…), mientras que nosotros sostenemos que la naturaleza de este conflicto es radial (pasiones que se imponen a las voluntades).

En la CRL se explica perfectamente por qué las tragedias rurales de Lorca (Bodas de SangreLa casa de Bernarda AlbaYerma) no son, en absoluto, obras feministas. 

Jenófanes dijo que, si los bueyes, los leones y los caballos tuviesen manos, al hacer tallas de Dios las harían según sus propias morfologías. Para un buey, Dios tiene forma de buey:

Mas los mortales piensan que, cual ellos, los dioses se engendraron;
que los dioses, cual ellos, voz y traza y sentidos poseen.
Pero si bueyes o leones
manos tuvieran
y el pintar con ellas,
y hacer las obras que los hombres hacen,
caballos a caballos, bueyes a bueyes
pintaran parecidas ideas de los dioses;
y darían a cuerpos de dioses formas tales
que a las de ellos cobraran semejanza.

Jenófanes
Spinoza dijo lo mismo a propósito de los triángulos y los círculos: si estos tuviesen la capacidad de hablar, dirían, respectivamente, que dios es triangular y circular. Nosotros afirmamos que la crítica literaria feminista, como toda crítica de signo ideológico, acudirá a la Literatura y solo verá en ella lo que en ella quiera ver -los bueyes, triángulos y círculos que se le antojen-, en este caso: la opresión machista y patriarcal contra las mujeres y la lucha de estas por emanciparse. 

Nosotros sostenemos que, cuando los individuos ideologizados acuden a la Literatura, siempre ven en ella lo que en ella quieren ver.

Quienes no disponen de un criterio conceptual, categorial, gnoseológico (en otros capítulos trataremos estas cuestiones) para construir sus críticas, se conducen ineluctablemente a lo psicológico, lo retórico, lo ideológico y lo doxográfico, buscan el auxilio de estos cuatro fraudes (a los que también dedicaremos capítulos monográficos)  para suplir, ilusamente, esa carencia. No dan para más porque más no pueden.